New York Ultimate

jueves, 6 de octubre de 2016

El Museo Morgan, una joya oculta en Nueva York

Rarezas neoyorquinas
Un paseo por la mansión del banquero J.P. Morgan, quien reunió una colección de arte y libros antiguos que incluye Biblias de Gutenberg y obras de Durero y Da Vinci.

the Morgan museum (Facebook)

La leyenda dice que Belle da Costa Greene, directora de la biblioteca creada por el millonario John Pierpont Morgan (1837-1913) hace más de un siglo, juraba: “Salvo las tablas de la ley con los Diez Mandamientos, todo lo demás está guardado aquí”. Por caso, la primera edición de las obras teatrales de William Shakespeare –el célebre first folio de 1623– pero también tres biblias de Gutenberg y dibujos firmados por Leonardo Da Vinci, Miguel Angel, Durero, Rembrandt, Degas y Matisse.
The Morgan Museum (Facebook).
The Morgan Museum (Facebook).
En los últimos veinte años de su vida, Morgan gastó 60 millones –dólares de 1901 que hoy equivaldrían a más de 900 millones– en las compras de antigüedades. Así, el Museo Morgan de Nueva Yorkreunió la mayor colección de manuscritos medievales y renacentistas fuera de Europa, entre otras rarezas.
Se sabe, Morgan fue en su tiempo el banquero más influyente deEstados Unidos, símbolo de una élite donde brillaban magnates como Henry Clay Frick en el acero, John D. Rockefeller en el petróleo y la familia Vanderbilt en los ferrocarriles.
Entre 1890 y 1913 Morgan creó gigantescas empresas, por caso, en 1901 le compró su parte a Andrew Carnegie y lanzó la U.S. Steel Corporation –incluía acerías, minas de carbón, ferrocarriles– que controlaba la mitad de la producción de acero del país.
Como se verá, muchas cosas pasaron en lo que fue la mansión del famoso banquero. Su hijo, J.P. Morgan Jr., respetó los deseos del padre y donó la casa y su colección a la ciudad de Nueva York en 1924. Desde entonces The Morgan Library & Museum –así se llama la institución– convoca alos turistas en 225 Madison Avenue, en el cruce con la calle 36, en Manhattan, cerca de la estación de trenes Grand Central.
Detalles decorativos increíbles en el museo neoyorquino (Facebook).
Detalles decorativos increíbles en el museo neoyorquino (Facebook).
Los gustos de Morgan eran enciclopédicos y por eso en 1902 le encargó al arquitecto Charles Follen McKim “un pequeño museo” para guardar su colección.
El edificio neoclásico de la biblioteca original –terminada en 1906– se hizo con bloques de piedra y mármol tallados, como un monumento de la Grecia clásica, con leones en la puerta –sobre la calle 36– y frisos decorativos en las paredes.
Desde entonces se agregaron otros edificios en la misma manzana. Y en 2006 el arquitecto italiano Renzo Piano unió todo con una expansión que incluye la nueva entrada sobre Madison Avenue, una sala de conciertos, más espacio para exposiciones, sala de lectura, la tienda de recuerdos del museo y dos modernos restaurantes.
Las biblias de Gutenberg, en la biblioteca del Museo Morgan  (AP Photo/Mary Altaffer)
Las biblias de Gutenberg, en la biblioteca del Museo Morgan (AP Photo/Mary Altaffer)
El palacio diseñado por McKim fue restaurado en 2010, hoy es patrimonio nacional de los Estados Unidos y sigue siendo el alma del museo. Allí está el estudio de Morgan, su biblioteca y la oficina del bibliotecario, unidas por un vestíbulo –The Rotunda, en inglés– donde sobresalen los raros mármoles de las columnas y pisos. Tiene murales inspirados en las pinturas renacentistas de Rafael Sanzio.
No faltan anécdotas sobre Morgan y sus millones, pero una se destaca entre todas. Ocurrió en 1907 en esta misma mansión que hoy visitan los turistas. Para conjurar un pánico financiero en WallStreet, Morgan se reunió aquí con los banqueros clave. Se dice que los encerró en su biblioteca para obligarlos a acordar un plan de rescate. Y con su fortuna, Morgan se ofreció como prestamista de última instancia del país. Así evitó una quiebra bancaria en cadena.
El Museo Morgan (afp photo_stan honda)
El Museo Morgan (afp photo_stan honda)
Después, muchos lo saludaron como un héroe nacional. Pero algunos legisladores en Washington, alarmados por semejante demostración de poder, decidieron que era necesario crear un Banco Central, o sea, lo que hoy es la Reserva Federal de Estados Unidos.
Bellezas al alcance de todos
En su época se decía que el estudio de Morgan, actual West Room, era la habitación más hermosa del país. Las paredes tapizadas en seda roja damasquinada replican la decoración del Palazzo Chigi en Roma: Agostino Chigi era un banquero y mecenas del Renacimiento italiano, con quien Morgan se identificaba.
En el West Room está su escritorio, el hogar con chimenea, algunas de las pinturas, bronces y cerámicas favoritas del millonario. Es el caso del “Retrato de un hombre con una rosa”, del pintor flamenco Hans Memling. Entre las exposiciones permanentes y las itinerantes –invitadas al museo– en estos días se exhibe otra gran obra de Memling, el “Tríptico de Jan Crabbe” pintado hacia 1470 con escenas de la crucifixión de Cristo.
the Morgan museum (Facebook)
the Morgan museum (Facebook)
La biblioteca de Morgan, que hoy es el East Room, impresiona a todos con sus tres pisos de imponentes estanterías de madera de nogal llenas de libros raros. Asombran los murales pintados en el techo por Henry Siddons Mowbray.
Morgan tenía sentido del humor, lo atestigua un tapiz flamenco hecho en Bruselas en el siglo XVI, es “El triunfo de la avaricia”, parte de una serie dedicada a los pecados capitales creada por Pieter van Aelst, un familiar de Brueghel.
Entre los innumerables documentos célebres, se ve la defensa de Galileo Galilei contra las acusaciones de herejía. Siempre hay una biblia de Gutenberg a la vista. Están las correcciones de Balzac en su manuscrito de “Eugenia Grandet”. Y la partitura original de la sinfonía “Haffner” de Mozart con sus anotaciones. También hay cartas de Lincon y Jefferson, manuscritos religiosos iluminados de la época de Carlomagno, papiros egipcios, griegos y romanos. Pero también hay textos de obras modernas, como los originales de “Cabezahueca Wilson” de Mark Twain y “Viajes con Charly” de Steinbeck.
La fachada del museo Morgan (Facebook).
La fachada del museo Morgan (Facebook).
Lo que hoy es el North Room fue la oficina de la bibliotecaria Belle da Costa Greene, allí se ven estatuas egipcias, griegas y romanas, tabletas de escritura oriental, arte medieval, encuadernaciones enjoyadas. Antiguas lámparas iluminan varios objetos fascinantes, como esa imagen en miniatura tallada en un sello metálico –hecho en Babilonia, mil años antes de la era cristiana– donde un león y un héroe alado se disputan un toro. Este sello es sólo uno de los muchos tesoros que hoy están a la vista.

MINIGUÍA
Cómo llegar.  Aerolíneas Argentinas vuela directo de Buenos Aires a Nueva York (11 hs.); ida y vuelta con impuestos, desde $ 14.769 (www.aerolineas.com.ar).
Dónde alojarse.  Habitación doble en el hotel Paramount Times Square, US$ 253. En el hotel Cambria Times Square, US$ 327.
Cuánto cuesta. Entrada al museo, US$ 20; estudiantes, US$ 13; menores de 12 años, gratis.
Dónde informarse
www.themorgan.org
www.nycgo.com

Barberías dominicanas invaden a Nueva York

Solo en Sunset Park, hay 17 barberías de dominicanos registradas en Google Maps y este número se eleva a 134 si la búsqueda se extiende a la ciudad de Nueva York. - Read more at: http://scl.io/UicFazu-#gs.4T8JZJU

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Por Mónica Cordero Sancho, enviada especial

Nueva York, Estados Unidos. Santos Ceballos aprendió el oficio de barbero en su natal República Dominicana. Hace 13 años viajó a Estados Unidos con la convicción de que podía ganarse la vida en su nuevo hogar, aprovechando la habilidad que aprendió- cuenta- “viendo y echando a perder”.


Ceballos es uno de los dueños de la barbería La Unión, ubicada en el barrio Sunset Park al oeste de Brooklyn. El negocio opera los siete días de la semana y aunque asegura que no lleva la cuenta de cuántos clientes atiende semanalmente, Ceballos afirma que en un sábado es difícil tomar un descanso durante la jornada que inicia a las 8 a.m. y termina 13 horas después.

“En mi país se usan mucho (las barberías). Yo sabía desde allá (República Dominicana) que era un buen negocio (en Estados Unidos)”, añadió el barbero que tiene clientes que lo visitan semanalmente para dar mantenimiento al corte de pelo, rasurarse y acicalarse las cejas.

La barbería La Unión es una muestra de un negocio con sello dominicano que se ha vuelto popular en las grandes ciudades de Estados Unidos, como Nueva York, y que tiene una función económica y de integración social, tanto para los migrantes del país caribeño como para otros latinoamericanos.

“Las barberías han tenido auge porque el dominicano le da mucha importancia al cuidado de la apariencia. No le gusta andar con el pelo alto y descuidado, y aún aquellos que se dejan crecer el cabello, siempre se lo tratan. También hay un asunto de moda de cantantes y artística”, explicó José Tomás Paulino, vicecónsul y director de relaciones públicas del Consulado de República Dominicana en Nueva York.

Puedes leer: 30 promesas de negocios de República Dominicana

Solo en Sunset Park, hay 17 barberías registradas en Google Maps y este número se eleva a 134 si la búsqueda se extiende a la ciudad de Nueva York.

Kelvin Félix García es uno de los clientes de la barbería La Unión. El sábado 1 de octubre reposaba en la silla reclinada, escuchando salsa y merengue, mientras Ceballos, con tijera en mano, bajaba el volumen de cabello de su nuca y le afeitaba los lados con una rasuradora eléctrica y cuchilla.

El trabajo tomó unos 30 minutos e incluyó delinear delicadamente con cuchilla los bordes de la línea del cabello y la barba y recortar las cejas.

“A las mujeres les gusta el pelo (del hombre) bien cortado y presentado. Yo vengo cada semana. Ahora voy a bañarme, cambiarme y salir”, aseguró García.

En este negocio un corte de cabello tiene un costo de 15 dólares. Afeitarse y arreglarse las cejas supone una inversión de 16 dólares.

El vicecónsul comentó que los dominicanos fuera de su país “han replicado” la actividad de barbero en otros países porque han logrado especializarse.

Dominicanos tienes gran presencia en la”Gran Manzana”

Un 8% (5,823) de los habitantes de Sunset Park son extranjeros que nacieron en República Dominicana, según datos de Social Explorer. A nivel nacional, el peso de los dominicanos representa el 2.3% (942,123) del total de la población que nació fuera de las fronteras (41 millones).

“La barberías no quiebran porque siempre hay personas para recortarse. Siempre tiene trabajo y si usted no es dueño, puede ser empleado. Aquí en Nueva York y otros estados, las peluquerías y barberías son una ventana abierta para el progreso de quienes no tienen una formación académica”, expresó el diplomático.

Carlos Sánchez es otro de los barberos dominicanos de Sunset Park. Su negocio, Phatphade,  tiene 12 años. Dice que cada barbero “tiene su clientela” y que hay suficiente mercado para todos.

Sánchez se ha especializado en el corte con diseño. “Me gustaba dibujar desde adolescente”, afirma. Cuenta con orgullo que uno de los diseños más sofisticados ha sido la impresión de un cara en la parte posterior de la cabeza, al tiempo que invita a visitar su cuenta Instagram donde sube fotos de sus trabajos.

Un recorrido por las barberías evidencia que son centros de reunión de la comunidad de migrantes. Y este es un factor que también contribuye a mantener la actividad del negocio.

José Antinoe Fiallo, profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), explicó que las barberías para los hombres y las peluquerías, en el caso de las mujeres, son espacios de articulación social y de “activación de la memoria”.

“Es un lugar para encontrarse con personas que tienen elementos comunes y llegan a tener relaciones interpersonales con otros latinoamericanos. Se adquieren contactos y es un vínculo de entrada para los nuevos. También es una vía de comunicación con tu país porque encuentras a alguien que va de visita”, considera el sociólogo.

Es tal el auge de este tipo de negocios que un grupo de estilistas, barberos y dueños de salones de belleza y peluquerías en Nueva York trabajan en la formalización de una asociación sin fines de lucro con el fin de contribuir al fortalecimiento de ese oficio. - Read more at: http://scl.io/UicFazu-#gs.4T8JZJU

domingo, 2 de octubre de 2016

Por qué los taxis de Nueva York están pintados de un amarillo tan chillón

Los famosos ‘yellow cab’ se han convertido en un símbolo más de la ciudad, y su historia es casi tan convulsa como la de la Gran Manzana.



La historia de los taxis de Nueva York empezó en 1907, cuando a un caballero algo tacaño, Harry N. Allen, le parecieron un robo los 5 dólares que pretendían cobrarle por un trayecto de escasamente kilómetro y medio hasta su casa. En realidad Allen tenía razón (esos 5 dólares equivalen a unos 125 dólares de hoy en día), pero cierto es también que caminar un kilómetro y medio por la Nueva York deprincipios del siglo XX no era tarea fácil.
Muchas de las calles estaba aún sin pavimentar, otras lo estaban con unas losetas que resbalaban como si fueran de hielo y muchas de ellas aparecían repletas de todo tipo de inmundicias, ya que aún convivían en la vía pública la tracción animal y la motorizada.
Al final los conductores cobraban lo que querían y como tampoco existía una normativa sobre seguridad o confort, la calidad y precio del servicio acababa dependiendo de la buena voluntad del chófer. Allen decidió que las cosas no podían seguir así, de modo que importó 65 coches franceses con motor de gasolina y creó la New York Taxi Cab Company. Acababa de nacer el primer servicio moderno de taxis profesionales de los Estados Unidos.
Y no solo eso: ordenó que todos sus coches se pintaran de un chillón color amarillo que llamara la atención, y para evitar que los clientes pudieran sentirse estafados instaló taxímetros con tarifas unificadas. Además, redactó un protocolo de actuación y cortesía de sus chóferes.
Sus servicios no eran baratos: 50 centavos por milla era un precio considerable para la época, pero los clientes, al menos, sabían a qué atenerse.
El éxito fue inmediato y pronto le surgió competencia a la Cab Company. La más dura fue la liderada por John Hertz. Hertz incluso permitía a sus clientes conducir ellos mismos sus taxis, y con el tiempo ese sería el germen de la famosísima empresa de alquiler de cochesque lleva su nombre.
Taxis de Nueva York
El inolvidable taxi Checker.
LLEGAN LOS CHECKERFord y General Motors coparon pronto la flota de taxis de Nueva York. En esa época no se necesitaba licencia oficial para ser taxista, lo cual daba pie a tratos de favor de las fábricas, a la aparición de pequeñas mafias y a problemas de suministro de recambio.
Morris Markin, un emigrante ruso que había llegado a los Estados Unidos en 1912 con 19 años y sin hablar ni una palabra de inglés, se dio cuenta de inmediato del potencial que supondría cubrir esas necesidades. En 1922 creó la Checker Cab Manufacturing Companypara fabricar solamente taxis y sus recambios, y en menos de cinco años los Checker amarillos (con la característica banda lateral ajedrezada) se adueñaron de las calles neoyorquinas.
Markin era un tipo extraordinariamente astuto. Ordenó a sus ingenieros, por ejemplo, que el techo de los Checker fuera lo suficientemente alto como para que los caballeros pudieran viajar sin quitarse el sombrero. También hizo que en el asiento trasero cupiera sin problemas un cochecito de bebé, de modo que las madres se sintieran cómodas en los taxis de Nueva York.
Por otro lado, al no comercializar vehículos para el gran público, no tenía que enfrentarse a las todopoderosas marcas generalistas. En tercer lugar, se avino a negociar con los sindicatos del sector el precio de sus coches.
De la fábrica Checker de Kalamazoo saldrían taxis durante medio siglo. El 26 de julio de 1999 fue retirado oficialmente de las calles el último taxi Checker Marathon con 994.050 millas (1.599.768 kilómetros) en su contador.
Taxis de Nueva York
El Ford Crown Victoria.
UN ENORME FORDEl sucesor de los Checker para los taxis de Nueva York es el sedánFord Crown Victoria de 1991. Se trata de un modelo diseñado inicialmente como coche de policía, aunque rápidamente fue adaptado también como yellow cab. Supera los cinco metros de largo, tiene una caja de cambios automática de cuatro velocidades y un motor 4.6 V8 de 220 CV que rara vez baja de los 15 l/100 km de consumo.
Sin embargo, su resistencia es casi legendaria, resulta barato de reparar, tiene un maletero de más de 700 litros y un enorme asiento trasero tipo banco en el que caben sin problemas cuatro personas. Además es extremadamente cómodo y puede soportar impactos que hubieran volatilizado a otros coches. En los noventa era ya un coche técnicamente desfasado en todos los aspectos, pero su enormepopularidad y las buenas cifras de ventas que seguía presentando alargaron mucho más de lo lógico su vida operativa.
Finalmente, en septiembre de 2011, salía de la factoría Ford en St. Thomas el último Crown Victoria, incapaz de cumplir la legislación antipolución y castigado por unos consumos inasumibles. Se habían fabricado, hasta ese momento, 9,6 millones de unidades. En todo caso, los Crown siguen siendo mayoría en las flotas neoyorquinas y estarán en las calles de la Gran Manzana todavía durante bastante tiempo…
Taxis de Nueva York
Nissan NV200.
UN FUTURO JAPONÉS
En 2009 la ciudad de Nueva York decidió sacar a concurso la adjudicación del nuevo modelo de taxi que debía reemplazar antes de 2018 a los 13.000 de todos los tipos y marcas que operan en la actualidad. Para escándalo de la industria americana, la ganadora fue Nissan con su modelo NV200.
Se trata de un monovolumen compacto, barato (su precio no llega a 30.000 dólares), con puertas correderas, un completo sistema interior de airbags, un motor de cuatro cilindros 2.0 de bajas emisiones y detalles. Entre ellos, techo transparente, tomas USB para cargarsmartphones, tapicerías con tratamiento antibacterias para combatir los malos olores y un portón trasero habilitado para pasajeros discapacitados.
Taxis de Nueva York
La elección cayó como una bomba en la ciudad de los rascacielos. ElNV200 carecía por completo de carisma y además el Departamento de Transportes Públicos había prometido a Nissan un contrato de exclusividad por diez años que el sindicato de taxistas consideraba inasumible.
En octubre de 2013 un juez federal les dio la razón: no podía obligarse a los profesionales a comprar un único modelo de coche y exigía al consistorio que habilitara también otras alternativas.
En septiembre del año pasado, después de que el Ayuntamiento recurriera, la implantación de los NV200 fue una realidad, aunque no una obligación. En todo caso, el objetivo es que, en breve, al menos el 80% de la flota sea Nissan.
Aunque la marca da igual: lo único que podemos afirmar a ciencia cierta sobre los futuros taxis de Nueva York es una cosa: seguirán siendo amarillos.

La mejor comida hecha en un camión de Nueva York está en Brooklyn y es mexicana

Tacos el Rancho, del oaxaqueño Félix Soriano, ganó la edición 12 de la Copa Vendy. ¿Qué expresaron los expertos de su menú?


El "sabor tropical" de los tacos al pastor del negocio Tacos E...
El "sabor tropical" de los tacos al pastor del negocio Tacos El Rancho le hizo triunfar entre otros 5,000 establecimientos en la ciudad de Nueva York. 


NUEVA YORK (Notimex). - El negocio de tacos y quesadillas de Félix Soriano, migrante del estado de Oaxaca, ganó el premio de este año al mejor camión de comida de la ciudad de Nueva York, superando a las más de 10,000 opciones culinarias que a diario se estacionan en las calles.
Tacos el Rancho es el ganador este año del máximo galardón de la edición 12 de la Copa Vendy, entregada anualmente a los mejores alimentos vendidos desde un camión en Nueva York.
Para Soriano, que emigró a Estados Unidos al terminar la primaria, a los 14 años, que trabajó lavando platos y aprendiendo más tarde a cocinar comida italiana, francesa y mexicana a su paso por restaurantes de Manhattan, el premio Vendy es una especie de sueño americano vuelto realidad.
“Fui chef de restaurantes durante 12 años, y pensaba luego de trabajar 14 o 15 horas todos los días, de ver que el restaurante estaba lleno por la comida que yo preparaba, que estaba haciendo millonario a otro con mi trabajo. Y entonces me decidí a hacer algo”, explicó Soriano.
En entrevista con Notimex, el chef oaxaqueño detalló que abrió primero una carnicería y tienda de abarrotes, apenas en mayo de 2015, desde la cual comenzó a vender quesadillas en la vía pública, por lo que recibió una multa de siete mil dólares.
Meses más tarde, en diciembre, se decidió a comenzar un negocio de comida, luego del éxito que tuvieron sus quesadillas. Así, Tacos el Rancho, ubicado a un costado del parque de Sunset Park, uno de los mayoresenclaves de la comunidad mexicana en el condado de Brooklyn, comenzó su historia.
Tras lo que califica como un acoso constante de parte de la policía y de inspectores de la ciudad durante los primeros meses de operación, ahora el camión de tacos estacionado frente a la carnicería y tienda miscelánea también llamada El Rancho, afianza su fama.
Los hijos de Soriano, Dennis y Nelson, se han convertido ya en socios del negocio, y quienes lo atienden. La esposa de Felix, mientras tanto, se encarga de la carnicería.
Las claves de su éxito
Una tarde, personal de los Premios Vendy le explicaron a Soriano que su camión había sido seleccionado como uno de los 48 finalistas para competir por la mejor comida vendida desde una camión en la ciudad de Nueva York.
El pasado 17 de septiembre, en una demostración final ante un jurado, Soriano y su familia se alzaron con el triunfo, superando a otros dos negocios que lograron menciones honoríficas: Gladi's Empanadas y Traditional Chinese Cuisine (cocina china tradicional).
“Nos dijeron que fueron los tacos al pastor los que los convencieron”, expresó Soriano. Añadió que a los jueces le impresionó la combinación de los sabores de la piña y de la salsa verde preparada con aguacate, lo que le confería a los tacos un “sabor tropical”.
Asimismo el jurado valoró el sabor de las tortillas hechas a mano usadas para las quesadillas, así como su combinación de queso Oaxaca y epazote.
“Tengo clientes americanos, chinos, árabes, paquistaníes, dominicanos y, claro, la raza que nunca nos deja. Y me da gusto y orgullo. Yo no distingo entre mis clientes, para mí todos ellos son igual y valen lo mismo”, aseveró Soriano.
Su madre, así como sus hermanas y sobrinas, que ahora viven en la ciudad de Oaxaca, lo felicitan mediante sus cuentas de redes sociales. Luego de 24 años de que Soriano emigró desde la Costa chica oaxaqueña, su familia le escribe: “felicidades, Felix. Sabíamos que te iba a ir muy bien”.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

El esplendor de Manhattan


Jan Morris ha hecho un trabajo espléndido describiendo la vida de aquella isla que se disponía a convertirse en la capital de mundo


Una pareja camina por Broadway un día lluvioso en Nueva York.


Este libro, tan entretenido como cargado de información, comienza rememorando el día en que el Queen Mary “surgió de entre el mar neblinoso en los Narrows, la entrada al puerto de Nueva York (…) Llevaba de vuelta a casa a 14.526 de los soldados estadounidenses que acababan de ayudar a ganar la guerra contra la Alemania nazi”. Lo recibieron un transbordador lleno de periodistas, dos yates requisados con chicas bailando jitterburg y, ya en la bahía, flotillas de todo tipo de embarcaciones cargadas de jubilosos neoyorquinos. Estamos en 1945, el año que la autora, una excelente periodista, considera el ápice del esplendor de Manhattan.
Jan Morris ha hecho un trabajo espléndido; en primer lugar, por haber evitado la nostalgia, enemiga de la memoria, describiendo la vida de aquella isla que se disponía a convertirse en la capital de mundo, con toda la fascinación que la objetividad puede ofrecer. Sí, porque la capacidad de colocar lo significativo por encima de lo exhaustivo es lo que hace excepcional esta obra. En segundo lugar, por el estilo, porque la amenidad es lo que más agradecen los lectores de un libro como éste.
Está fraccionado, el libro, en un total de siete secciones denominadas respectivamente: Del estilo, Del sistema, De la raza, De la clase, Del movimiento, Del placer y Del uso. “Nueva York en 1945 se veía a sí misma como representante de un pueblo para el que nada es imposible”. Nueva York era una ciudad competitiva, lo que explica su auge, una edad donde se vendía de todo y se producía todo lo que tuviera que ver con el espíritu americano, hasta el punto de que acabaría arrebatando a París su cualidad de ciudad del arte. Morris se centra en la isla de Manhattan, desde Harlem hasta el puerto de la ciudad. Por el libro desfilan, con eficiencia narrativa, teatros y restaurantes, barrios y gremios, razas (los más recogidos, los chinos; los más zonales, judíos, italianos y negros; los más dispersos, los irlandeses), clases sociales (los 400, los clubes, la Cafe Society, los artistas del Village) y los raros e inconformistas, algunos de ellos llevados a la literatura o al cine (el atrabiliario y fantástico Joe Gould por Joseph Mitchell, los riquísimos hermanos Collyer atacados por el síndrome de Diógenes, por E. L. Doctorow, el fotógrafo Weegee…). El movimiento dinámico de la ciudad tan cargado de energía como los cuadros de Jackson Pollock; los nuevos medios de transporte (el ferrocarril, el metro bajo tierra y el elevado, los autobuses, las calles, el tráfico aéreo del aeropuerto de La Guardia, que lleva el nombre del legendario alcalde de Nueva York y personajes no menos legendarios como Gentleman Jim, su antecesor). Y no menos dinámico, el mundo del periodismo o el de Wall Street…, en fin.
El libro acaba siendo tan dinámico y rico como el Manhattan de 1945. Según Jan Norris, Manhattan, que sigue siendo el lugar representativo del siglo XX, no volvería a alcanzar los cielos como en este año 1945; incluso, comparativamente, para ella ha ido decayendo, como sucede siempre con el esplendor porque el esplendor es el momento más alto aunque finito de una ciudad. Pero con todo, Nueva York sigue siendo la capital del imperio, la ciudad a la que todos los habitantes de la Tierra anhelan ir como en su día anhelaron acudir a la capital del Imperio Romano. Todo lo dicho y mucho, mucho más, lo cuenta con pasión e inteligencia la autora de este brioso libro. 

lunes, 26 de septiembre de 2016

Por una vida mejor para los inmigrantes de Nueva York

Por una vida mejor para los inmigrantes de Nueva York


Los inmigrantes son la columna vertebral de la ciudad de Nueva York, donde más de un tercio de la población nació en el extranjero y la mitad de todos los pobladores hablan un idioma que no es el inglés.
Sin embargo, lo que mucha gente no sabe es que muchos inmigrantes en Nueva York que cumplen los requisitos para la ciudadanía no la solicitan, debido a obstáculos legales y económicos, entre ellos problemas de idioma y la alta tarifa que se debe pagar al presentar la solicitud.
Como resultado, hay más de 646,000 inmigrantes en la ciudad que cumplen los requisitos para hacerse ciudadanos, casi una cuarta parte de sus pobladores nacidos en el extranjero. En todo el país, casi nueve millones de residentes legales permanentes podrían hacerse ciudadanos pero no lo han hecho.
Hace dos años, el alcalde de Nueva York Bill de Blasio se sumó a los alcaldes de Chicago y Los Ángeles para lanzar un programa llamado Ciudades a favor de la Ciudadanía (Cities for Citizenship), con el propósito de ayudar a eliminar dichos obstáculos. El programa, coordinado conjuntamente por el Center for Popular Democracy y la National Partnership for New Americans, ha logrado que alcaldes de 26 ciudades y condados inviertan en programas que facilitan que los residentes legales se hagan ciudadanos.
Las ciudades y los condados de Cities for Citizenship forman alianzas estrechas con organizaciones comunitarias locales para ofrecer una variedad de servicios necesarios, entre ellos asesoría económica y legal, como también micropréstamos, para ayudar a los residentes legales a realizar los trámites para la naturalización.
Desde el lanzamiento del proyecto, más de 10,000 personas han iniciado el proceso de ciudadanía en todo el país y más de 12,000 han recibido información sobre las opciones de ayuda económica.
La diferencia entre ser residente legal permanente y ciudadano no es un mero detalle legal, ni mucho menos. Los ciudadanos tienen acceso a una variedad de beneficios, entre ellos el derecho al voto, la posibilidad de viajar libremente dentro y fuera del país, y la tranquilidad de no estar sujetos a deportación.
La ciudadanía además abre puertas a mejores empleos, una de las razones por las que los ingresos de los inmigrantes que se hacen ciudadanos aumentan hasta 11 por ciento. La probabilidad de que los inmigrantes nacionalizados tengan una cuenta bancaria es cuatro vecesmás alta que la de quienes no son ciudadanos. Y la ciudadanía facilita ir en pos de una educación, comprar vivienda y poner un negocio. Como resultado, el índice de pobreza de los inmigrantes naturalizados es significativamente más bajo que el de quienes no se hacen ciudadanos.
La naturalización beneficia no solo a los inmigrantes sino también a las comunidades donde viven. El mayor potencial de ingresos de los inmigrantes naturalizados impulsa la economía local y puede producir millones en ingresos tributarios. El Urban Institute calculó que la ciudad de Nueva York recaudaría  $789 millones adicionales en ingresos fiscales si todos los inmigrantes que reúnen los requisitos para ser ciudadanos lo hicieran. El mismo estudio probó, además, que la naturalización puede reducir el gasto en beneficios del gobierno, lo que aumentaría los fondos disponibles para educación, transporte y otros importantes servicios para la comunidad.
Está claro que nuestras ciudades tienen mucho que ganar si promueven la naturalización. Por eso los alcaldes han asumido la delantera para respaldar a los inmigrantes que le dan solidez y dinamismo a nuestra nación. Esperamos que otras ciudades sigan el ejemplo de la ciudad de Nueva York y se sumen a un proyecto que ha hecho mucho para ayudar a los inmigrantes en todo el país.
-Andrew Friedman es director ejecutivo del Center for Popular Democracy, aliado de Cities for Citizenship.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Nueva York premia al cine venezolano en la clausura del VEFFNY

Nueva York premia al cine venezolano en la clausura del VEFFNY



La quinta edición del "Venezuelan Film Festival Nueva York" VEFFNY, presentada por CITGO, concluyó exitosamente en la ciudad de Nueva York. La cinta venezolana, basada en la vida del bolerista Felipe Pirela, “El Malquerido”, de Diego Risquez se alzó con el premio a Mejor Película de Ficción que recibió la cineasta Mariella Pérez Pérez en nombre del equipo.
Por su parte, el documental “Kuyujani Envenenado” dirigido y escrito por Alexandra Henao, que aborda el tema de la minería ilegal en Venezuela, recibió el premio del jurado a Mejor Documental. Beto Benites, representante de la película en la ceremonia, se mostró “muy complacido por recibir este reconocimiento que da pie al comienzo del recorrido de la película que muy pronto se estrenará en el país”. 
Los espectadores que asistieron a las salas también tuvieron la oportunidad de votar por su producción favorita y fue la cinta “Una Fábula Muy Trillada”, de William Padrón, quien se llevó a casa el premio del público. Para el director, haber ganado este premio es una sorpresa muy grata que tuvo la oportunidad de compartir con la familia de Cayayo, vocalista y guitarrista de la banda Dermis Tatú, que sirvió de inspiración para el documental; comentó que “el hecho de que sea el premio de la gente, tiene un valor muy importante porque fue una extensión del sentimiento de los espectadores que se acercaron al finalizar la proyección de la película a manifestar que les había gustado”.
Irene Yibirin, organizadora y fundadora del festival, se siente “muy satisfecha con el resultado de obtenido ya que, ahora que lo expandimos a Brooklyn, el público creció de manera exponencial y la mayoría de las funciones estuvieron a punto de estar agotadas”. Yibirin, se manifestó “muy contenta de haber contado con cuatro estrenos mundiales este año” y destaca además que, a pesar de ser la primera vez que contaban con la participación de cortometrajes, tuvieron una gran receptividad por parte de los asistentes y “de ahora en adelante, se convertirán en una parte fundamental de la selección para los próximos años”.
El Festival de Cine Venezolano en Nueva York es posible gracias al patrocinio de CITGO Petroleum Corporation, Syndicated Bar Theater Kitchen, Telemundo y The Venezuelan American Endowment for the Arts (VAEA). Cuenta además con el apoyo de Cinema Tropical, Caracas Arepa Bar, Somos Venezuela, Gotham City Tours y Viceversa.
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Nueva York, en alerta perpetua

  • “Hay calma, sí, porque no tenemos de otra” dice Helen, neoyorquina, al sacar una foto del lugar dónde explotó la bomba
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La ciudad vivió 50 horas de tensión después de la explosión que dejó a 29 heridos el sábado pasado en el barrio de Chelsea. Todo se aceleró el domingo por la tarde cuando las autoridades identificaron al presunto autor del ataque gracias a las huellas digitales que encontraron en una de las dos bombas que no explotó en Manhattan. El lunes por la mañana los neoyorquinos recibieron en su móvil una alerta describiendo el perfil del sospechoso « se busca: Ahmad Khan Rahami, hombre de 28 años. Mire la tele para ver su foto. Llame al 911 si lo ve”. Las autoridades le calificaron de peligroso y armado. Cuatro horas después de haber alertado la población, la policía arresta al sospechoso en Linden, Nueva Jersey.

“Hay calma, sí, porque no tenemos de otra” dice Helen, neoyorquina, al sacar una foto del lugar dónde explotó la bomba, y sigue “Antes veíamos los lugares peligrosos como muy lejanos, ahora nos toca vivir en un lugar peligroso”. Habitantes y turistas se acercan a la calle 23 del barrio de Chelsea. En la calle cortada, se avistan policías y miembros del FBI trabajando.
Powel trabaja a dos cuadras de la calle 23 “Da miedo, sobretodo en el metro, porque recibes mails de gente que te avisa si hay un paquete sospechoso”. Unas manzanas más arriba, en Midtown, coches de policías, motos, y ambulancias abren el paso al cortejo de coches de jefes de Estados que participan a la Asamblea General de Naciones Unidas. 26000 policías vigilan las calles de Nueva York esos días.