New York Ultimate

jueves, 1 de febrero de 2018

Cómo organizar el perfecto viaje a Nueva York

Viajar a Nueva York siempre apetece. Es uno de esos destinos que nos gusta en cualquier estación del año, en cualquier compañía y para cualquier propósito. Nos da igual un viaje de trabajo, de ocio, de compras, con amigas, romántico... Nueva York siempre merece que la pena. Y los mejores viajes son aquellos que se disfrutan desde el mismo momento en que empezamos a planificarlos, gozando de cada pequeño trámite, de todo aquello que nos teletransporte a la ciudad antes incluso de que el avión despegue... y que nos sirva para aprender y vivirlo todo con más intensidad una vez en la Gran Manzana. Estos son nuestros consejos para un viaje perfecto a Nueva York:

Antes de empezar...

Pulsa play. Esta es la banda sonora que necesitamos para meternos en ambiente:









Diez visitas que nadie se puede perder

Vamos a empezar por lo imprescindible. Por si recalas en la ciudad pocos días o si el turismo tradicional no es lo tuyo, hemos condensado lo mejor de la ciudad en diez visitas básicas que no puedes pasar por alto, porque quedarán para siempre en tu memoria:
  • Times Square: algo hortera, kitsch, abarrotado de gente... A Times Square o lo amas o lo odias, pero no cabe duda de que es la imagen icónica de la ciudad. Plantarse en medio de las pantallas luminosas y flipar un poco es garantía de que Nueva York se te meta en las venas.
Times Square
  • La estatua de la Libertad: otra imagen que llevamos toda la vida asociando con Nueva York es la de Miss Liberty con su antorcha en alto. Tanto si decidimos visitarla (junto con la isla de Ellis y su interesante historia) como si nos limitamos a verla de fondo desde el ferry de Staten Island, un selfie con ella al fondo es un must absoluto.
  • Central Park: puede que sea el parque más bello del mundo, con esa sensación increíble de encontrarse en un pulmón de naturaleza en medio de los rascacielos de una metrópolis que nunca duerme. Lleno de rincones únicos, desde Strawberry Fields al lago, bien merece que le dediquemos una mañana completa.
Central Park
  • La Quinta Avenida: cada avenida de Nueva York tiene su encanto, pero la más icónica será siempre la Quinta, con sus tiendas de lujo y un bullicio maravilloso. Reservemos unas horas para recorrerla entera, desde el Guggenheim, al norte, hasta que su trazado se pierda entre las calles del SoHo.
  • El Empire State Building: hay muchos edificios en Nueva York que deslumbran con solo mirarlos (el Chrysler, el Flatiron o la nueva Torre One del World Trade Center), pero el auténtico icono de esa pasión neoyorquina por las alturas es el Empire. Subir a su cima es imprescindible para disfrutar de unas vistas que quitan el aliento.
Empire
  • El World Trade Center: el World Trade Center es el recuerdo de uno de los días más trágicos de la historia contemporánea. Y el lugar se ha reconstruido convertido en un memorial de aquel once de septiembre que ninguno hemos podido borrar de la memoria colectiva.
  • El puente de Brooklyn: un viaje a Nueva York no está completo sin una visita a Brooklyn. Y no hay mejor manera de acercarse al barrio de moda de la ciudad que atravesando su puente más conocido. Si lo hacemos en sentido Manhattan y al atardecer, la imagen del sol recortándose contra el skyline no se nos olvidará jamás.
Puente Brooklyn
  • La catedral de St Patrick's: ni es la catedral más bella del mundo ni la más importante, pero quizá sí una de las que más impresionan en su entorno. En plena Quinta Avenida, encontrarse con este ejemplo del neogótico estadounidense en medio de rascacielos mastodónticos es una buena muestra de esos contrastes que tan bien se le dan a Nueva York.
  • El MoMA: si solo tenemos tiempo para visitar un museo de los muchos que tiene Nueva York, el MoMA debería ser el elegido. No solo por ser el museo de arte contemporáneo más importante del mundo, sino porque en sus paredes cuelgan auténticos iconos que hemos visto cientos de veces en los libros, como la Sopa Campbell de Warhol, la Noche estrellada, de Van Gogh, o Las señoritas de Avignon, de Picasso.
Campbell
  • El Met: y si tenemos tiempo para dos... el Met también debería entrar en nuestra lista de visitas imprescindibles. Es el museo más grande de la ciudad, el más visitado, y contiene joyas artísticas que van desde un templo egipcio a obras de los pintores más célebres de la historia. Y siempre podemos sentirnos un poco Blair Waldorf haciendo un descanso entre tanto arte sentadas en su escalinata.
Hay muchas, muchísimas más cosas que ver en Nueva York. Podríamos estar allí un año y no cansarnos, pero, con estas diez, volveremos a casa con la retina y la tarjeta de la cámara llena de imágenes inolvidables.

Los barrios imprescindibles

Pero Nueva York es mucho más que un conjunto de atracciones turísticas que hay que visitar como quien tacha obligaciones de una lista. Nueva York son, sobre todo, sus barrios. Ya os hablamos de ellos hace algún tiempo. Y es que la ciudad tiene un barrio para cada estado de ánimo, para el gusto de cada visitante y... para enamorarnos de una forma diferente.
Barrios
Desde el lujo más clásico del Upper East Side al encanto chic del Village, pasando por lo bohemio del SoHo, la locura de Chinatown, la tradición afroamericana de Harlem, la nueva vida de Meatpacking o incluso el ambiente playero retro de Coney Island. La clave está en callejear hasta que encontremos un lugar en el que digamos «este es el Nueva York en el que me quiero quedar».

...y si vamos justos de presupuesto

No vamos a decir que Nueva York es una ciudad barata, porque esa es una leyenda urbana que ha costado muchos disgustos. Ya solo alojarnos en Manhattan puede hacernos llorar euros. Pero sí tiene unas cuantas experiencias que son asequibles incluso para los presupuestos más ajustados. Porque son... ¡gratis!
Roosevelt
El teleférico de Roosevelt Island es una de nuestras favoritas. No hace falta pagar un dineral por un paseo en helicóptero sobrevolando Manhattan cuando, por el precio de un billete de metro, podemos cruzar el East River a más de 70 metros de altura. El ferry de Staten Island es ya un secreto a voces para neoyorquinos y turistas. Y hay espectáculos deslumbrantes por los que tampoco tendremos que pagar nada, como una misa góspel en Harlem o recorrer el hall de Grand Central Terminal. Puedes leer más a fondo cuáles son nuestras 11 experiencias gratis favoritas.

Los hoteles en los que sentirnos más princesas

Todos sabemos dónde buscar alojamiento cuando viajamos, así que no os vamos a aburrir con una lista interminable de hoteles, pero sí hay unos cuantos que traspasan la barrera de «lugar donde alojarnos» para convertirse en auténticos iconos de la ciudad. El Plaza, por ejemplo, en el que hemos visto tantas bodas en la pequeña y la gran pantalla, y con el que nos encontraremos en la esquina donde la Quinta Avenida se cruza con Central Park.
Plaza
O los hoteles más lujosos, con suites donde disfrutar contemplando las luces de la ciudad desde sus grandes ventanales. En este ranking os mostramos las más caras: la palma se la lleva el hotel Mark, con su ático de 75.000 dólares por noche, que la convierte en la habitación de hotel más cara del mundo.

Los podcasts para orientarnos

Una buena forma de planificar un viaje a Nueva York es a través de podcasts. Ya podemos olvidarnos de las viejas guías de viaje en papel o de entrar en mil webs para ir apuntando lo mejor que nos ofrece cada una. Los podcasts no nos robarán tiempo, podremos ir empapándonos de Nueva York mientras vamos en el coche o salimos a correr.

sábado, 6 de enero de 2018

La librería más icónica de Nueva York sobrevive a su dueño


Resultado de imagen para El dueño de Strand, la mayor tienda de libros de segunda mano de Nueva York, murió este miércoles

Sergi Santiago
Nueva York, 6 ene (EFE).- El dueño de Strand, la mayor tienda de libros de segunda mano de Nueva York, murió este miércoles, pero el emporio que construyó durante décadas disfruta de una salud de hierro, aunque cada vez se parezca menos a la librería original fundada en 1956.
Fred Bass falleció a los 89 años en su casa de Manhattan a causa de un fallo cardíaco, y hasta hace un par de meses había permanecido al pie del cañón dirigiendo la misma librería que fundó su padre Benjamin seis décadas atrás y en la que comenzó a trabajar con sólo 13.
La primera librería estaba ubicada en la Cuarta Avenida y los inicios fueron difíciles. Comenzó con una inversión de 600 dólares (300 de ahorros y otros 300 prestados) y una caja de tabaco a modo de caja registradora, una austeridad que contrasta con el emporio actual, que amasa 2,5 millones de libros y emplea 220 trabajadores.
Poco después, Strand se trasladó a su ubicación actual, en la famosa avenida Broadway a su paso por el Bajo Manhattan, donde ocupaba media planta baja.
El negocio fue creciendo y primero compraron el resto de la planta baja y más tarde, en los 70, se hicieron con los tres pisos superiores.
En los toldos de su fachada se lee "Strand: 18 millas de libros". Aunque el eslogan sigue siendo cierto (se pueden encontrar miles de libros de segunda mano clasificados por género literario, temática o idioma), el negocio se adaptó a los nuevos tiempos y sus estanterías comenzaron a llenarse de "merchandising" de todo tipo.
La ideóloga de la conversión fue la hija de Fred, Nancy, que tomó recientemente las riendas del negocio. Ella fue la que propuso vender "totebags" (bolsas de mano), que diseñan los trabajadores de Strand, y que tuvieron muy buena acogida.
Hoy ya venden camisetas, postales, libretas, juegos de mesa y artilugios de todo tipo, pocos relacionados con la literatura, que representan un 15 % de los ingresos, así como libros nuevos.
La directora de comunicación de Strand, Leigh Altshuler, reconoce que "no son ajenos" al auge de los libros electrónicos o plataformas como Amazon o eBay, y por ello se esmeran en potenciar la experiencia, y en los últimos años empezaron a organizar eventos literarios, conferencias y firmas de libros.
En 2017, Strand vio como repuntaban sus ventas en poesía, ciencia política, no ficción, literatura infantil y feminismo.
La librería continua siendo uno de los pocos lugares icónicos que comparten turistas y neoyorquinos, y todavía conserva clientes fieles a Strand desde hace cinco décadas, que se entremezclan con estudiantes universitarios y bibliófilos de todo el mundo.
El sistema de Strand para contratar a sus empleados es algo singular: los aspirantes pasan un test en el que deben relacionar diez autores con sus diez respectivas obras.
Bass solía recordar que su librería era de los pocos lugares en donde aún se podían vender enseres personales, a excepción de las casas de empeño, y como no tenía suficiente con los libros que la gente llevaba a la librería, durante los fines de semana acudía a subastas para hacerse con otros tantos ejemplares.
Al principio, Fred Bass pensaba que su padre estaba "loco" por comprar tantísimos libros sin haber vendido antes los que tenía, pero finalmente comprendió que era una decisión lógica: "No puedes vender libros que no tienes", dijo en 2015 al canal NY1.
Pronto heredó la misma adicción por comprar libros de su padre, que llegó a calificar de "enfermedad" en una entrevista con la revista "New York".
"Me dan ataques, como ataques de pánico por comprar libros. Simplemente, debo mantener el flujo de libros de segunda mano en mis estanterías", reconoció.
ssc/nqs/jac

Disminuyen los homicidios en Nueva York




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El alcalde Bill de Blasio dijo sentirse orgulloso de las cifras. (AP)
Nueva York — Los homicidios en la ciudad de Nueva York bajaron a su menor cantidad en la era moderna.
Hubo 290 asesinatos en 2017, indicaron las autoridades, comparados con 335 del año previo. Se registraron también menos tiroteos y delitos en general. Los arrestos también bajaron.
La cantidad de asesinatos fue la menor desde 1951, cuando comenzaron a llevarse registros que pueden ser comparados con los actuales. Ese año, los Dodgers todavía estaban en Brooklyn y la tarifa del tren subterráneo era de 10 centavos.
La policía considera que la disminución en la delincuencia se debe en parte a un mayor enfoque en redadas más amplias y menos en infracciones de menor importancia, y en parte a un cambio hacia una mayor labor policial en conjunto con la comunidad.
El alcalde Bill de Blasio dijo sentirse orgulloso de las cifras.
La delincuencia disminuyó en la mayor parte de las categorías, salvo las violaciones. Se reportaron cuatro violaciones más en 2017 que en 2016.

viernes, 10 de noviembre de 2017

NOTICIARIO: Nueva York Romántico. Crucero con cena

NOTICIARIO: Nueva York Romántico. Crucero con cena: La experiencia más romántica que hemos vivido en Nueva York, aquí os dejamos nuestra noche en el crucero con cena por Nueva York, una maner...

domingo, 24 de septiembre de 2017

A Brief History of Astoria, Queens

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Now home to an increasing number of young millennials and beer gardens, Astoria has a long, written history spanning all the way back to 17th-century colonial times. Here’s a brief summary of what happened and how the area has evolved over the years.
Native Americans
Not much is known about the native tribes that lived here for centuries before the European settlers arrived, but by the time Henry Hudson paid a visit to Long Island in 1609, about 13 tribes were living on the island. The area was sparsely populated and had an abundance of natural resources, both inland and by the water.

Dutch and English settlers
As a result of the Dutch East India Company’s activities, the first European settlers in the region were the Dutch, who lived alongside the indigenous people for a time. According to reporter Liz Goff at the Queens Tribune, the first white person to see Astoria was the Dutch explorer Adriaen Block. By the mid-17th century, the English arrived as well, buying up much of the land in Queens and pushing out the natives. One such Englishman was William Hallett, after whom Astoria was originally named (Hallett’s Cove).

American Museum of the Moving Image | © Carl / Flickr
American Museum of the Moving Image | © Carl / Flickr
Revolutionary War
In 1776, after the British won the Battle of Long Island, they marched all the way from Brooklyn to Queens and occupied the area for several years, not leaving until well after the end of the war.

Home to the wealthy
By the 19th century, Old Astoria became home to the Manhattan elite who built large houses. In 1839, one of these wealthy men, a fur merchant called Stephen Halsey, officially founded the neighborhood and named it Hallett’s Cove. Later, he petitioned to rename the region Astoria after America’s first multi-millionaire, John Jacob Astor, in return for his investment.

Flourishing industry
By the mid-19th century, German and Irish immigrants began to arrive in large numbers. One of the German immigrants founded the famous piano company, Steinway & Sons. In 1920, the first movie studio opened in Astoria, which later became known as Paramount Studios.

Bohemian Hall & Beer Garden | © Marc Flores / Flickr
Bohemian Hall & Beer Garden | © Marc Flores / Flickr
After World War II
The aftermath of WWII saw a new wave of immigrants from Italy and Greece. By the mid-90s, Greeks accounted for approximately half of the population. Astoria also has a significant Arab population, and contains an unofficial area on Steinway Street called “Little Egypt.” In the 90s, Eastern European and South American immigrants arrived, further diversifying the neighborhood. Today, the diversity in the area includes immigrants from all around the world; however, it is still considered the go-to neighborhood for great Greek food.



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Native Americans

Not much is known about the native tribes that lived here for centuries before the European settlers arrived, but by the time Henry Hudson paid a visit to Long Island in 1609, about 13 tribes were living on the island. The area was sparsely populated and had an abundance of natural resources, both inland and by the water.

Dutch and English settlers

As a result of the Dutch East India Company’s activities, the first European settlers in the region were the Dutch, who lived alongside the indigenous people for a time. According to reporter Liz Goff at the Queens Tribune, the first white person to see Astoria was the Dutch explorer Adriaen Block. By the mid-17th century, the English arrived as well, buying up much of the land in Queens and pushing out the natives. One such Englishman was William Hallett, after whom Astoria was originally named (Hallett’s Cove).

Revolutionary War

In 1776, after the British won the Battle of Long Island, they marched all the way from Brooklyn to Queens and occupied the area for several years, not leaving until well after the end of the war.

Home to the wealthy

By the 19th century, Old Astoria became home to the Manhattan elite who built large houses. In 1839, one of these wealthy men, a fur merchant called Stephen Halsey, officially founded the neighborhood and named it Hallett’s Cove. Later, he petitioned to rename the region Astoria after America’s first multi-millionaire, John Jacob Astor, in return for his investment.

Flourishing industry

By the mid-19th century, German and Irish immigrants began to arrive in large numbers. One of the German immigrants founded the famous piano company, Steinway & Sons. In 1920, the first movie studio opened in Astoria, which later became known as Paramount Studios.

After World War II

The aftermath of WWII saw a new wave of immigrants from Italy and Greece. By the mid-90s, Greeks accounted for approximately half of the population. Astoria also has a significant Arab population, and contains an unofficial area on Steinway Street called “Little Egypt.” In the 90s, Eastern European and South American immigrants arrived, further diversifying the neighborhood. Today, the diversity in the area includes immigrants from all around the world; however, it is still considered the go-to neighborhood for great Greek food.