New York Ultimate

jueves, 10 de noviembre de 2016

Ghirmay Ghebreslassie y Mary Keitany ganan el maratón de Nueva York

El eritreo se impuso en 2h07m51s y la keniata en 2h24m26s; participaron más de 50.000 corredores que atravesaron los cinco distritos de la ciudad



Ghirmay Ghebreslasi y Mary Keitan, vencedores



El eritreo Ghirmay Ghebreslassie, campeón mundial de maratón masculino, y la keniata Mary Keitany, entre las mujeres, ganaron la edición 2016 del maratón de Nueva York.
A ocho días de su 21 cumpleaños, Ghebreslassie aceleró a la mitad del camino y abrumó a sus rivales para correr solo en las últimas millas y ganar con tiempo de 2 horas 7 minutos y 51 segundos (2h07m51s), convirtiéndose en el primer atleta eritreo en ganar la prueba.
A su vez, la keniata María Keitany ganó por tercer año consecutivo al completar el circuito de 42,195 km en 2h24m26s, a menos de dos minutos del récord de la prueba (2h22m31s) establecido en 2003 por su compatriota Margaret Okayo.
Ghebreslassie estuvo cerca de mejorar su mejor marca en maratón, de 2h07m47s conseguida en Hamburgo, Alemania, el 26 de abril de 2015.
Ghirmay Ghebreslasie
Ghirmay Ghebreslasie.

Fenomenal Ghebreslassie

Ghirmay Ghebreslassie, nacido el 14 de noviembre de 1995, es el ganador más joven del maratón en los Campeonatos Mundiales, cuando se consagró en Pekín 2015.
El debut de Ghebreslassie en Nueva York se produjo después de decepcionantes cuartos lugares en Londres y en los Juegos Olímpicos de Río.
Ahora se le vio más sólido, marcando el paso desde una arrancada que se dio bajo los acordes de la icónica canción 'New York, New York' de Frank Sinatra, y asumiendo el liderazgo desde los primeros metros. "Ganar el maratón de Nueva York siempre ha sido un sueño para mí", afirmó el corredor eritreo, de 20 años, en breves declaraciones al final de una carrera que dominó a partir del kilómetro 32.
"Me siento muy orgulloso porque nadie antes de mi país había ganado un maratón mayor", agregó el eritreo, quien entró rebosante de felicidad a la meta mientras un crucifijo de oro rebotaba en su pecho.
A mitad de camino, un trío se alejó de la manada: Ghebreslassie, el keniano Lucas Rotich y el etíope Lelisa Desisa, el campeón del maratón de Boston del año pasado.
En la vigésima milla, Ghebreslassie se alejó de Rotich y Desisa, acelerando para alejarse de sus últimas amenazas.
Rotich fue segundo, con 2h08m53s, y el estadounidense Abdi Abdirahman, de 39 años, fue tercero en 2h11m23s.
El keniano Stanley Biwott, el campeón neoyorquino del año pasado, abandonó antes de la mitad del camino en otra decepción en la escena de su primera gran corona de maratón. "Tuve un problema en la pantorrilla hace tres semanas, pero me sometí a tratamiento y creía que estaba listo para defender mi título, pero en el kilómetro 15 ya sabía que no llegaría a la meta", dijo Biwott.
Ghebreslassi se convirtió en el campeón más joven en la historia de la maratón de Nueva York, y el estadounidense Abdirahman en el competidor más antiguo de la historia en conseguir un podio, 19 años más viejo que el campeón.
Mary Keitany
Mary Keitany.

Imbatible Keytani

La keniata Mary Keitany se convirtió en la primera mujer en ganar tres veces la carrera neoyorquina, detrás de la británica Paula Radcliffe. La primera en hacer la tripleta fue la noruega Grete Waitz, invicta entre 1982 y 1986, con cinco triunfos consecutivos, hazaña aún no repetida. "Me siento estupenda", afirmó Keitany poco después de recibir la medalla de oro. "A las 15 millas (24 kilómetros) decidí hacer mi propia carrera", agregó.
Sally Kipyego, también de Kenia, clasificó segunda (2h28m03s), seguida de la estadounidense Molly Huddle (2h28m13s).
Huddle es la primera mujer estadounidense en conseguir un lugar en el podio desde Shalane Flanagan en 2010.
Con mucho tiempo para prepararse para su carrera en la Gran Manzana, después de no haber sido seleccionada para competir en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, Keitany se llevó el premio máximo de 100.000 dólares.

martes, 8 de noviembre de 2016

Megaciudades Manhattan Canal viajar documentales HD

Puerta del Nuevo Mundo, Manhattan es un crisol de innovación y ambición que cuenta con uno de los horizontes más reconocibles e icónicos del mundo.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Qué ver, comer o hacer en Nueva York || Nueva york Ep. 1


NUEVA YORK, CAPITAL DEL MUNDO

Nueva York está considerada como una ciudad global, dadas sus influencias a nivel mundial en los medios de comunicación, en la política, en la educación, en el entretenimiento y en la moda. La influencia artística y cultural de la ciudad es de las más fuertes del país. Además, en ella se encuentra la sede central de la Organización de las Naciones Unidas, lo que también la convierte en un importante punto de las relaciones internacionales.

Cocina contemporánea en Nueva York

Contra tiene una imagen 'casual'.



Aunque sus propietarios definen su propuesta como "cocina neoyorquina contemporánea", es innegable su estilo nórdico.
Contra es el proyecto de Jeremiah Stone y Fabian Von Hauske en Nueva York, en donde, tras formarse en el ámbito de la alta cocina, eligieron el efervescente Lower East Side como barrio para instalar su apuesta en octubre de 2013.
Desde entonces, colecciona reconocimientos en su país. The New York Timeslo incluyó en una lista de los 10 mejores restaurantes nuevos de 2014; mientras el portal Eater lo eligió como una de las dos inauguraciones más relevantes de aquel año, en el que The New Yorker lo seleccionó como una de las mejores opciones de alta cocina.
En un local alargado, con la cocina situada al fondo, las mesas se suceden bajo un formato de alta gastronomía casual en las formas y en la relación con el cliente, con la idea de huir de fórmulas de negocio elitistas, pero siempre top en cuanto a técnicas y recetario.
En Contra, no hay carta, sino un "ambicioso menú degustación integrado por ingredientes locales y estacionales". Por un precio de 67 dólares (unos 60 euros, sin bebidas), se sirve una sucesión de 6 platos de temporada, a los que se puede sumar un maridaje de vinos por 55 dólares (49,6 euros) y queso al final por otros 8 dólares (7,2 euros).
Los nombres de los platos delatan el estilo de Contra, con un look minimalista y protagonismo vegetal. Zanahoria y nuez; Atún, mora y cebolla; Espárrago, calamar y nuez; Vieira, repollo y mantequilla tostada; o Fresa y maíz son creaciones de los últimos meses.

Wildair, su nuevo bar

En 2015, los dueños de Contra abrieron casi al lado Wildair, un bar de vinos con opción de picoteo. Mesas altas y un ambiente más informal que en Contra funcionan en este espacio situado en el 140 de Orchard Street. Parte de su oferta líquida se basa en vinos naturales, tendencia que se ha multiplicado en los últimos años.
Como plan B, existe la opción de un menú abreviado y el bar suma el atractivo de una carta de cócteles y destilados. Para reservar, la mejor opción es online, aunque también está operativa la vía telefónica. Y en línea con una tendencia horaria asentada en Nueva York, Contra solo funciona en servicio de cena, a partir de las 18:00 horas.

CONTRA

Dónde: 138 Orchard St. Nueva York. NY 10002 (EEUU). 
Tel. +1 212-466-4633. 
Web: http://contranyc.com/ 
Fórmula: cocina contemporánea. 
Precio del menú degustación: 67 dólares (60 ) y maridaje de vinos por 55 dólares (49,6 ). 
Horario: abre de martes a sábado por la noche.

Madrileños por el Mundo: Otoño en Nueva York

Es la ciudad de ciudades, la urbe por antonomasia, capital del mundo... La ciudad que nunca duerme, donde todo vale y que además tiene uno de los otoños más bonitos del mundo.

Aquí hemos conocido a un grupo de madrileños que trabajan duro en la tierra de las oportunidades, pero a la vez brutalmente competitiva.

Con ellos recorremos los rincones más representativos de la ciudad y conocemos un estilo de vida donde la bicicleta es protagonista; donde aprender a dar la propina justa es todo un arte; donde la lavadora está prohibida por ley, el seguro médico es imprescindible y enterrarte en el cementerio de Manhattan puede costar un millón de dólares. Una ciudad donde además puedes tomar un chupito de zumo de césped o una pizza de chocolate y nubes. Es lo que tiene Nueva York.

Guía de Nueva York | Viajes en 2 minutos

Hoy os invito a conocer la ciudad que nunca duerme, la ciudad que habéis visto en mil películas, la ciudad de los sueños. Bueno, o es de los sueños o nunca duerme, una de dos. En definitiva os invito a dar un paseo de dos minutos por Nueva York. Una ciudad espectacular y maravillosa. Gracias Nueva York por estar ahí para que te veamos.

Y gracias también a Tag Heuer por hacerme cumplir el sueño de correr la maratón de Nueva York.

Salud y sonrisas!

miércoles, 2 de noviembre de 2016

El espíritu de Nueva York

Un paseo de la mano de Seagram’s Gin por una selección de 'rooftops' y bares neoyorquinos

Foto: Vistas desde The Ides rooftop, en el hotel Wythe.
Manhattan no se detiene, dicen. O la vives o te la cuentan. En medio de la amplia oferta de la ciudad que nunca duerme, donde todo es posible, los rooftops, bares al aire libre en las azoteas de los edificios, se convierten ahora, con la llegada del buen tiempo, en símbolo del más puro glamour neoyorquino. Pero algunos bares tradicionales mantienen su encanto como centro de reunión, con la coctelería como excusa perfecta para el relax. Entre los rooftops, auténticos santuarios del afterwork, son clásicos el 230 Fifh, un magnífico espacio en la 5ª Avenida, con un lounge con ventanales sobre Manhattan desde el que se accede a la terraza, frente al Empire State o el Chrysler Building, espectacularmente iluminados cuando cae la noche. El Sky Room, con una seductora carta de cócteles y una amplia vista sobre el cercano río Hudson, es otro imprescindible.
En el distrito de Meatpacking, el hotel Gansevoort apuesta por un toque elegante pero festivo, testigo también de algunos de los mejores atardeceres de la ciudad. Entre los bares, dos recomendaciones muy distintas: The Penrose, en el Upper East, paredes de ladrillo visto, comidas, cenas, brunch y bebidas hasta las 4 de la mañana, y Cienfuegos, un templo del rococó en su decoración, con una imaginativa carta de cócteles. Cualquier opción es válida; al fin y al cabo, estamos en Nueva York.
Imagen de Refinery Rooftop.