domingo, 28 de agosto de 2016

"Estar en Nueva York es la la forma más viva posible de hacer lo que quiero"

Chano Domínguez en el Hotel Novo Sancti Petri, donde esta semana ofreció su último concierto antes de partir a Nueva York.




Chano Domínguez parte en unos días hacia la ciudad de la música, Nueva York, donde fijará su residencia en el mismo condado de Brooklyn. Con un pie todavía en Cádiz, la tierra que siempre lleva por dentro y pregona por fuera, narra los proyectos que acariciará en este nuevo capítulo de la historia de uno de nuestros músicos más internacionales. 

-De Seattle a Nueva York, la ciudad de la música. ¿Qué tiene esa ciudad? 

-Tengo una relación con esa ciudad desde hace muchos años. A principios de los 90 estuve un tiempo viviendo en Brooklyn y eso me ayudó muchísimo cuando hice mi primer disco, Chano.Aquel disco es como es porque me empapé de la música de allí y encontré una fuente de inspiración constante al estar rodeado de músicos de diferente manera de entender y compartir los lenguajes. Esto da mucha perspectiva de lo que ocurre en tiempo real, y eso es lo que tiene Nueva York, un lugar que siempre te sorprende. Volver a estar allí es una oportunidad. 

-Imagino que ya acuna proyectos, conciertos e incluso algún contrato discográfico. 

-Hay de todo. Durante la próxima temporada voy a sacar dos discos nuevos a piano de la mano de la compañía americana Sunny Side. Además conozco allí a grandes músicos con los que he trabajado como Paquito D'Rivera, entre otros. Estar en Nueva York es la forma más viva posible de hacer lo que quiero en la música. 

-Adelántenos algo de estos dos trabajos. 

-Ahora están en proceso de masterización y no tengo decidido ni títulos. El primero está grabado en el Palau Falguera, muy cerca de Barcelona. Es un disco muy particular con mucha improvisación, muy contemporáneo. El otro está grabado en directo en el Festival de Jazz de Portland. 

-En Seattle, donde ha vivido hasta ahora, divulgaba su experiencia en distintas universidades. ¿Continuará con esta labor? 

-Sí he impartido y voy a impartir clases en la universidad, en la Juilliard School de Nueva York, que es donde estudiaron grandes músicos como Mile Davis. Tengo suerte de que quieran contar con mis conocimientos. Nueva York no es ni los EEUU, es otra cosa, es la capital de todo lo que pasa por el mundo. Congrega todas las artes, disciplinas, las maneras de vivir y de sentir. Es una ciudad muy multicolor y ecléctica. 

-Desprende la ilusión de un niño. 

-Por su puesto que sí, la vida hay que vivirla cada día, provocar el estar ilusionado, el estar feliz. Soy una persona que vivo de la creatividad y de la improvisación y de un arte que es tan efímero como la música. Y tengo que provocarme a mí mismo para intentar refrescarme y crear nuevas cosas. Cuando llevas tocando piano y haciendo música más de 40 años es un reto seguir sorprendiéndote. 

-¿Y cuál es su plan para seguir creciendo como músico? 

-Pues en Nueva York voy a seguir estudiando orquestación. Estoy componiendo para orquesta sinfónica, y ya he hecho alguna cosa, pero me encanta seguir aprendiendo. Y estas cosas me mantienen vivo y con ganas de seguir. Es que si te vas para allá es porque vas a hacer un montón de cosas. Y si no estás involucrado en la comunidad artística y musical y en lo que se desarrolla allí no tiene sentido. 

-Recientemente tuvo un fructífero encuentro con Niño Josele en su último disco y hace unos días con Tito Alcedo. ¿Cómo ha sido este otro reencuentro? 

-Maravilloso. Tito Alcedo es un grandísimo artista. Como guitarrista es una enciclopedia de la guitarra. Es un músico tan ecléctico que puede tocar soleá, seguiriya, alegría... pero también puede tocar la Fuga de Bach o música brasileña. Conoce muy bien la guitarra. 

-'Calle 54' supuso un antes y un después en su carrera para abrirse puertas en EEUU. ¿Ha tenido que ver con su decisión de instalarse en Brooklyn? 

-Se firmó en Nueva York, en la calle 54. Fue un antes y un después en mi carrera profesional pero no ha sido la causa . Pero estoy muy agradecido a Fernando Trueba pues me dio una gran proyección internacional. 

-Una carrera de proyección internacional la suya, aunque siempre regresa a Cádiz. ¿Es una necesidad vital? 

-Aunque esté a 20 mil kilómetros de Cádiz, la llevo siempre dentro. Es inevitable y no hay un día que no nombre a mi tierra. Y me sale porque la música que hago tiene mucho que ver con Cádiz. Me encanta venir en esta época para disfrutar de la playa, el sol, la gente relajada y lo maravilloso de esta tierra, donde la calidad de vida es brutal, y te lo dice alguien que está harto de dar vueltas por el planeta. Es una pena que estemos tan mal dirigidos, que tengamos a tanto cateto en los puestos importantes y que no encontremos dirigentes que puedan hacer una verdadera labor social para que esta tierra sea el paraíso. A ver si se van todos estos ineptos que nos gobiernan y pueda entrar gente con cabeza. 

-Trasladando esta denuncia al terreno musical. ¿Qué opina de su gestión desde la perspectiva de un músico de su nivel? 

-Hace un par de años que no estoy por aquí, pero la impresión que tengo cuando hablo con compañeros es que está difícil y se han hecho las cosas mal. Por ejemplo, ¿para qué tantos conservatorios de música y preparar a tantos músicos buenos que luego no tienen acceso a programaciones culturales de ayuntamientos y diputaciones? Se ha querido ayudar a la cultura y se ha denostado. No está equilibrado. 

-Le denominan un precursor del flamenco jazz. ¿Cómo lo sigue defendiendo? 


-Estas cosas las dicen los demás. Soy un músico que ha tenido la suerte de nacer en esta tierra tan maravillosa y que ha sido influenciado por esta luz que tiene, y por los ritmos y nuestra cultura musical. Esto lo he unido a mi pasión como músico que es la improvisación, y de ahí llegué al jazz. Conozco la música desde la raíz, eso sí te lo puede decir, y me doy cuenta de que durante estos 30 años hemos influenciado tanto yo como muchos músicos de mi generación a los músicos jóvenes de esta tierra y de otros países, pues me mandan discos de Alemania, Francia, América. De hecho, imparto esta asignatura en la Juilliard School. Así que este título lo llevo con mucha ilusión.

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