viernes, 3 de junio de 2016

Bares históricos de Nueva York

Bares históricos de Nueva York


La Gran Manzana se ha caracterizado por tener un espíritu muy especial: es sin dudas la ciudad americana con más bohemia. Y mucho de esta bohemia tiene que ver con la noche eterna, “la ciudad que nunca duerme”, como la llamaba Sinatra. Y el refugio nocturno de los neoyorquinos son los bares. Muchos de los artistas que han vivido en Nueva York, han sido clientes frecuentes de los bares.
Por eso, hoy vamos a descubrir algunos de los bares más antiguos y célebres de la ciudad, donde famosos escritores han pasado a por unos tragos.
McSorley’s Old Ale House es el primero de la lista, quizá uno de los más viejos. El inmigrante irlandés John McSorley abrió por primera vez las puertas del legendario pub irlandés en el año 1854 en la calle East 7th. Ha recibido a muchas celebridades, desde Abraham Lincoln a John Lennon, pero recién en la década del 70’ comenzó a aceptar clientela femenina. Aunque parezca increíble por lo arcaico, lo cierto es que su lema solía ser “Buena cerveza, cebollas crudas y ninguna dama”.

Chumley’s es quizá uno de los bares de escritores más reconocidos por ello. Algunos de los residentes más literarios de Nueva York hicieron de este sitio su refugio: William FaulknerJohn Steinbeck y E.E. Cummings. En este momento esta en pleno proceso de restauración, pero pronto podremos disfrutarlo nuevamente.
La taberna White Horse data de 1880. Fue un verdadero favorito del West Village en los 50’ y 60’, época en la que era EL reducto de la bohemia artística de la ciudad. Dylan Thomas – un gran bebedor, como ya lo hemos comentado –, otro Dylan – Bob, que se bautizó así en honor al otro –, y el líder de The Doors Jim Morrison, solían hacer del White Horse su parada.
The Ear Inn solía ser el sitio en el que los estibadores del puerto solían pasasrse horas bebeiendo, a la espera que arriben los buques mercantes por el río Hudson, que está enfrente. El dueño original fue James Brown, asesor nada menos que de George Washington – nada que ver con el de “I feel good” –. La primera planta encierra una historia aparte. Fue guarida de contrabandistas, burdel y pensión. Una de las leyendas del bar es Mickey, un fantasma marinero que deambula por el sitio. Si estás por el Soho, no olvides beberte unos tragos aquí.
El último de esta pequeña lista está pasando el puente, en Brooklyn. En el Brooklyn Inn, te encontrarás con una decoración de los interiores maravillosa, desde la trabajada mampostería de los techos, pasando por los revestimientos en madera y finalizando con una barra de madera tallada, traída pieza por pieza desde Alemania. Una rocola muy ecléctica despunta los sonidos de muchos de los artistas que viven en esta zona.
Así llegamos al final: esperamos que si pasas por Nueva York, te bebas unas copas y brindes a nuestra salud.
Vía: Gadling

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